Las familias olfativas son fundamentales en el mundo de la perfumería para poder agrupar los perfumes en relación a sus propiedades y características. Son de gran ayuda para poder orientarnos y encontrar la fragancia que buscamos en función a nuestros gustos y preferencias. En N&B hemos querido facilitar al consumidor la búsqueda de su perfume ideal de una manera sencilla, estética y muy visual, ubicando cada perfume en su familia y subfamilia olfativa.

Familia que acoge todos los perfumes basados principalmente en fragancias cítricas como la bergamota, el limón, la naranja, la mandarina o el pomelo. También conocida como familia hespérida, tiene su origen en las primeras “Eaux de Cologne” que marcan el inicio de la industria del perfume tal como la conocemos.

Esta familia se caracteriza por perfumes suaves, frescos y chispeantes de aromas limpios, efervescentes, luminosos y sutil elegancia. Continúa siendo la nota universal que trasciende sexos y el acorde infantil por excelencia.
La combinación con notas florales o amaderadas y especiadas le imparten un carácter más femenino o masculino. Las subfamilias que hemos agrupado son: acuático, aromático, floral y amaderado.

La isla de Chipre fue durante siglos el centro de comercio de los productos aromáticos como especias y resinas venidos de Oriente. El inicio de esta familia se encuentra en la fragancia creada por Coty en 1917 con el nombre de Chypre basado en un acorde de musgo de encina y jazmín con matices de notas animales. La familia Chipre se caracteriza, por tanto, por la combinación de notas animales, flores y maderas en la que el musgo de encina tiene un papel importante, ofreciendo gran complejidad y versatilidad como base de los perfumes. Los perfumes de esta familia se distinguen por su sofisticación y sensualidad, con fragancias con mucha densidad, tenacidad y cuerpo con un halo misterioso por la combinación de acordes cálidos y frescos. Un acorde de maderas muy seco con la parte floral en segundo plano se inclinará hacia un carácter más masculino. Cuando el acorde floral se desarrolla de forma más profusa, entraremos en el universo femenino. Esta versatilidad ha hecho que la familia Chipre sea igual de importante en la historia de los perfumes femeninos y masculinos, estando a caballo entre ambos, aunque con mayor incidencia en el género femenino, exponiendo una amplia gama de notas que se clasifican en las subfamilias: frutal, floral, gourmand, amaderado, cuero y especiado.

AROMÁTICA (O FOUGÈRE): El término fougère, helecho en castellano, designa a aquellos perfumes que evocan el ambiente de un bosque, con acordes de cumarina con lavanda y musgo de encina.
El origen de esta familia se encuentra en el lanzamiento en 1882 del perfume Fougère Royale de la casa francesa Houbigant. Sin embargo, la fuerza y alcance del acorde fougère llegó tras el lanzamiento de Brut de Fabergé en 1964 introduciendo una sensual y ambigua áurea floral que en muy poco tiempo se convirtió en paradigma de la masculinidad.

Las fragancias de esta familia acogen a un importante porcentaje de grandes éxitos del mercado. Sus aromas son húmedos, frescos, amaderados y verdes con tonos dulces y amargos simultáneamente, generalmente utilizados en perfumería masculina.
Las subfamilias serían: acuático, fougere, amaderado y ambarado.

Los perfumes frutales se han hecho muy populares en los últimos años. En su composición se distinguen las notas de las frutas maduras; mango, higo maduro, melocotón, pera, manzana, frambuesa y otras delicias veraniegas. Habitualmente estos aromas se complementan con olores florales y matices de maderas, musks, ambar o vainilla.

Las fragancias de la familia frutal son naturales y luminosas, y dan mucho juego a la hora de la creación de un perfume, pues van en la gran mayoría de casos acompañados de la subfamilia Gourmand, que ha marcado una indiscutible tendencia en la perfumería de los últimos 5 años. Las subfamilias serían: acuático, florarl, tropical y gourmand.

La creación de Jicky de Guerlain en 1889 supone el nacimiento de los perfumes orientales que inicialmente designaba a las fragancias con notas asociadas a la vainilla, las habas tonkas y las resinas de olor dulce como la mirra, el opoponax o el benjuí.
Este perfume, considerado el primer perfume emocional, logró añadir una nota fresca clásica basada en la bergamota y la lavanda. La forma definitiva del acorde oriental llegó con el lanzamiento de Shalimar en 1925, también de Guerlain, marcando el escenario olfativo de los perfumes orientales posteriores.
En la actualidad, el término oriental engloba al exótico origen de estas materias que evocan los olores, colores y sabores de oriente. Las creaciones que pertenecen a esta familia suelen ser fragancias amaderadas, intensas, cálidas y sensuales que evolucionan con la temperatura corporal y que se pueden clasificar en las subfamilias: floral, fougere, especiado, gourmand, amaderado, cuero y ambarado.

La familia floral engloba a los perfumes femeninos por definición y se trata de la familia olfativa más amplia, íntimamente ligada a la investigación, que ha permitido el descubrimiento de la sintetización de nuevas moléculas que ofrecen mayor faceta olfativa. Sus combinaciones son infinitas y dependen de la creatividad del perfumista que puede basar su creación en exuberantes bouquets de flores o en composiciones de soliflor, enriqueciéndolas con notas verdes, aldehídicas, frutales o especiadas dando lugar a los subgrupos de la familia floral clasificados como aldehídico, verde, acuático, frutal, flores blancas, rosa/violeta, especiado y gourmand.

Las fragancias de esta familia son delicadas, envolventes, enérgicas y románticas.

En esta familia se engloba a aquellos perfumes en los que su nota definitoria es madera y no incluyen de forma evidente el acorde fougère. Al igual que las notas florales, los acordes madera son muy versátiles ofreciendo mucho juego en la composición de fragancias con corazón amaderado que pueden adquirir un carácter más cálido y exuberante en contextos de sándalo o patchouli, volviéndose más cálidos, secos y elegantes en acordes de pino, vetiver y cedro, a menudo acompañados de un toque fresco con notas cítricas o aromáticas.

Si la familia floral es definitoria del género femenino, la familia madera lo es para el masculino, aunque paulatinamente van encontrando su sitio también en la perfumería femenina encontrándose alguna nota madera en la mayoría de los perfumes actuales. En función del contexto del acorde madera, las fragancias de esta familia se pueden agrupar en frutal, aromático, Chipre, ambarado, acuático, floral y especiado.